Tesoros sumergidos, Tenerife, La Rapadura

Se puede ir a lugares muy poco visitados y al mismo tiempo espectaculares y cercanos a la civilización. Si pensamos de la forma habitual seguro que pensamos que muy difícil o casi imposible; pero que pasaría si aumentáramos nuestras capacidades mediante medios artificiales y respirarámos en el mundo submarino. Entonces se nos abrirían amplias posibilidades, como sucede con la visita a un lugar maravilloso y mítico en la costa norte de Tenerife. Al que se llega solo con una embarcación, y que las condiciones del mar no permiten ir en forma habitual hacen de la Rapadura un lugar muy especial. Fuimos un grupo de amigos del Club AtlántidaSub después de haber hablado con Ramiro Martell de Ecosub Tenerife. Al echar el ancla Ramiro nos dió el briefing, una descripción de la inmersión que íbamos a realizar. Ya debajo del agua seguimos a nuestro guía y se lanzó en una caída libre hasta los cuarenta metros de profundidad, sentías que te ibas deslizando a cámara lenta hacia la oscuridad, que no era tal sino la menor cantidad de luz que llega al fondo del mar a medida que aumenta la profundidad. En ese momento el ritmo de la vida cambia, se hace más lento, el sonido del aire en los latiguillos de los reguladores, la luz, la falta de colores te hace sentir en otro planeta y de repente una linterna que alumbra una gorgonia dorada. Alfonso Uhagón le hace una foto y  destella el oro de sus ramas, en algunas especies tardan en crecer un centímetro por año.

Gorgonia Dorada en la Rapadura (Tenerife) Foto de Alfonso Uhagón
Gorgonia Dorada en la Rapadura (Tenerife) Foto de Alfonso Uhagón

Lentamente ascendemos y avanzamos por el fondo de una hendidura y tu mente asocia, “no estaré en unas ruinas sumergidas”, como si un constructor loco hubiera realizado su obra y después la hubiera deshecho como si de un castillo de arena se tratara por no haberle gustado el resultado o por el simple placer de deshacerlo. Al poco recorremos la misma hendidura pero ahora por la parte superior, la estructura de basalto como el juego de un niño gigante que le regalaron un Lego enorme de piezas hexagonales y que se convirtió tras su abandono en campo de juego para fulas, peces verdes y demás fauna marina de la zona.

El autor del Blog buceando por las estructuras basálticas de la Rapadura, Tenerife (Foto de Alfonso Uhagón)
El autor del Blog buceando por las estructuras basálticas de la Rapadura, Tenerife (Foto de Alfonso Uhagón)

Ya sin darnos llevamos casi una hora debajo del agua.

Subimos en silencio a la zodiac, impresionados, contentos y con ganas de volver que pienso que es lo mejor que se puede decir cuando vives una experiencia y con gana de ver el material visual que han hecho  nuestros amigos Loonighan y Alfonso Uhagon.

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