Archivos diarios: 12 marzo, 2013

León y de como se modifica la conducta de la sociedad

Catedral de LeónComo Canario muchos de los estilos arquitectónicos que nos daban en secundaria nos soñaban a ciencia ficción, a Shangri La o aventura mítica. En mi caso uno de esos monumentos señeros que siempre quise conocer fue la Catedral de León desde el mismo instante en que la vi en diapositivas en una clase de historia.

Por diversas razones no había podido ir a León hasta el fin de semana pasado en que se dieron una serie de circunstancias que facilitaron esa posibilidad.

La llegada en tren a la ciudad desde Madrid en el Alvia fue de lo más cómoda. La impresión de la ciudad agradable, una urbe cómoda de tamaño, con la sensación que transmiten esas ciudades que siente uno que tienen una tradición milenaria. Tomamos un taxi rumbo al sitio donde nos íbamos a alojar y tuvimos una sorpresa. El taxi paró para dejar el paso a unos peatones. Dónde quedaba eso de “Bienaventurados los que creen los pasos de peatones porque ellos verán a Dios cara a cara..”. Ya León empezaba a darme una impresión diferente de lo que había visto en otras ciudades; pero seguramente ese taxista sería una excepción a la regla.

Una vez alojados en el Barrio de San Mamés nos lanzamos a visitar la ciudad y encontrarnos con la Catedral, como era el mediodía estaba cerrada a las visitas hasta las cuatro de la tarde. Así que aprovechamos para comer, nos costó decidirnos por algún establecimiento por la diversidad de ellos que había, al final tomamos una almuerzo sencillo para darnos tiempo a que abrieran la Catedral y a las cuatro menos cinco ya estábamos esperando a que abriera, y con una puntualidad británica se abrieron las puertas.

La visita cuesta cinco euros; pero el hecho de que te den una audioguía y la belleza de la Catedral compensan de sobra ya que más que un gasto es una inversión para el espíritu. El hecho de haber visto documentales, reportajes no preparan para el encuentro. La sensación de dolor en el cuello viendo los vitrales que ascienden hacia el techo y que la columna no te da más capacidad de flexión para poder ver donde acaban es algo que sólo puedes tener cuando lo vives en vivo y en directo.

Pensar en como jugaron con el color de los vitrales, colocando tonos fríos en los puntos cardinales en que el sol por su recorrido por la bóveda celeste no ilumina  directamente en contraste con los tonos cálidos en contraposición de los puntos cardinales que si lo reciben en forma directa habla de una planificación, de una conexión con el entorno que da la impresión que hemos perdido con alguna de nuestras edificaciones de hoy en día.

Finalizada la visita de la Catedral nos dirigimos a otro punto de interés, el Panteón de los Reyes en la Basílica de San Isidoro. Y sorpresa al pasar una paso de peatón el conductor para que pasemos. ¿? Que causalidad.

Una vez en San Isidoro disfrutamos tanto del Panteón como de la biblioteca, admirar el trabajo de los amanuenses en todo su esplendor es posiblemente menos conocido cuando uno visita León, pero es una de sorpresa grata poder ver originales de más de mil años.

Decidimos volver a nuestro alojamiento y al pasar de nuevo por un paso de peatones otro coche volvió a para dejarnos pasar. Ya esto empezaba a ser sospechoso. después de un relax decidimos dar ir de tapas y visitar el Húmedo, tal como nos recomendó una encantadora leonesa que vive en Tenerife y ante tal profusión de opciones decidimos tirar de smartphone y usar los comentarios de un blog para realizar nuestro recorrido. Fue una noche memorable, siendo el único lugar que nos dió pena no poder visitar  “La Bicha”, resulta entrañable que digan de este lugar: “… la mejor morcilla del mundo servida por el peor camarero del mundo…” No se crean que no entramos por el camarero sino porque estaba tan abarrotado de gente y teníamos el estómago lleno que se nos hacía pesado. Así que lo dejamos para la próxima vez que fuéramos a León

Ya por la mañana dejamos la ciudad con el convencimiento de que volveríamos en breve , y de vuelta a la estación en taxi, de nuevo que se vuelve a detener para dejar paso a un peatón. Ya no pude aguantar las ganas de preguntar:

– ¡Veo qué aquí respetan los pasos de peatones, no como en otros lugares!

-Es que hace algún tiempo el Ayuntamiento inició una campaña de multa, y pusieron multas de hasta doscientos euros a los conductores que no los respetaban. Y claro la campaña terminó; pero no nos fiamos. Así que todo el mundo los respeta…

Resuelto por fin uno de los misterios de mi visita a León y en el último minuto

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